sábado, 30 de agosto de 2014

Stubborn Love: Capítulo 1


Desde el momento que se conocieron, se notaba a una distancia que eran increíblemente distintos. Él, deportista, de muy buena familia, tradicional, con buenos valores, buenas calificaciones y aún mejor físico. Peter, sin embargo, a pesar de su buen desempeño en clases, demostraba ser un tanto hueco y superficial, por no mencionar completamente ególatra y narcisista.
Ella, por otro lado había sido criada por un padre soltero, su madre habiendo quedado embarazada de ella a los dieciséis y luego terminando con problemas de drogas y alcohol. Sin embargo, Lali creció para ser una chica muy abierta. Oportunista. Impulsiva. Y aunque sus notas y empeño en las clases dejaran mucho que desear, se refugió en el colegio, sus amigos y su novio.
Sus padres aunque por diferentes razones, obviamente, habían optado por mandarlos a un internado en Buenos Aires, uno de los más prestigiosos. Su padre, el de Lali, optó por mandarla allí debido al poco control que tenía sobre su hija y el miedo que le tenía a criarla en su dificultosa adolescencia. Los padres de él lo mandaron allí justamente porque su hijo era el mejor y por lo tanto debería asistir a lo mejor.
----
El primer día de clases amaneció muy temprano para todos los alumnos. En especial en el cuarto de las chicas 309 donde, a pesar de que su amiga Eugenia la tratara de despertar varias veces, Lali seguía dormida.
-Lali, amiga dale. –La sacudió sin la menor delicadeza. –Son las ocho menos diez, La.
-Dejame dormir –murmuró irritada. La tarada se había quedado hasta las tres de la mañana en un nightclub fuera del campus, pese a que todos sus amigos le habían dicho que no. Trató de convencer a Peter, pero él no quería ni oír sobre salir el día antes de que empiecen las clases… no. Además quería dormirse temprano. A las nueve y media. Lali bufó, le dio un sonoro beso en la boca y salió por la puerta así de rápido como entró.
-No, yo no te la puedo creer! –dijo Eugenia, más para sí misma que para su amiga, que dormitaba en su cama, sin enterarse de que en menos de diez minutos tendría que estar en clase.
Al llegar la clase, con el tiempo justo, Euge se sentó al lado de su novio e inmediatamente, Peter, el siempre puntual, la saludó. –Buenos días, Lali?
-Me llamo Euge, gracias por preguntar. –replicó la rubia, sarcástica.
-Lali? –volvió a preguntar a Eugenia.
Euge suspiró. –Está dormida, llegó ayer cerca de las cuatro, no hay chance de que llegue, encima creo que estaba un toque... intoxicada. -replicó Euge, tratando de suavizar la oración.
-Yo no te puedo creer, boludo! –exclamó Peter pasándose las manos por el pelo. –Me quema, boluda, te juro que me quema.
-Dejala, mientras no esté con nadie, qué te jode? –intervino Nicolás, relajado como siempre.
-No lo va a cagar nunca, boludo, es Peter! –dijo Euge. –Sabés que nunca te va a cagar ella, no? –ofreció ella sonriente.
Peter le sonrió a regañadientes. No creyendo en absoluto el comentario.–Obvio. Pero no es eso lo que me preocupa… Es el primer día de clases, va a dejarles una mala impresión a los profesores.
-Y? –dijo Nico, sin entender por qué Peter se preocupaba.
-Los profesores son los que escriben las reseñas para las universidades. Lali no puede esperar entrar a una universidad respetable si ni siquiera se presenta primer día del último año en hora… Me quema, boluda, te juro…
Nico y Euge sonrieron y alzaron las cejas, conociendo de sobra lo que decía Peter, pero también entendiendo que la mitad de eso era presión paternal en parte.
A las ocho y diez, los alumnos charlaban animadamente y el profesor no había llegado, mucho menos Lali, que probablemente estaría en el séptimo sueño.
A las ocho y veinte, no había ni rastro del profesor y los alumnos recién ahí se habían como que percatado de que probablemente tuvieran la hora libre. Eugenia y Nicolás comenzaron a besarse a continuación, para disgusto de Peter, que se volteó a conversar entonces con sus otros amigos Gastón y Agustín.
Nueve menos cuarto, entró por la puerta un hombre de unos treinta años, si no es que estuviera en sus veintitantos, vestido con unos pantalones grisáceos, una camisa celeste bien clara, gastada de usarla muchas veces, y remangada en los codos, arriba de dicha camisa tenía un chaleco, y en su cuello una bufanda color celeste pálido, algo tirando al lila. En su cabeza, un gorro de lana gris.
Era rubio. Con algo así como bucles color miel cortos, pero aun así largos. Tez pálida, como el tipo de piel que no puede estar al sol mucho tiempo porque se pone roja o se irrita, y para terminar la imagen, globos oculares grisáceos pero con el tinte justo de azul. Eran de hielo. Sonrió de costado y se presentó. Ni que se tuviera que presentar porque las chicas ya lo habían denominado el profesor favorito y esta materia, cualquiera que sea, se había convertido en su favorita.
-Hola. –se presentó de todos modos. Tenía un cierto acento en la voz. Su voz, que era aterciopelada e inmediatamente, la clase contuvo el aliento. –Soy el nuevo profesor de Literatura, me llamo Noah Bordeaux. Pueden llamarme Profesor Bordeaux.
La clase le correspondió el saludo.
Su mirada recorrió el salón. –Falta gente? –preguntó, y por un momento no pareció que se dirigía a una clase. En ningún momento sonaba como si se dirigiera a la clase, debería tener veintinueve como mucho.
-Mi amiga! –dijo Euge con una sonrisa gigante. Nico frunció el ceño. –Falta mi amiga. –le dijo, la sonrisa no dejando su rostro ni por un momento. –Yo soy Euge. –dijo la rubia riendo como una nena de cinco años. Noah frunció el ceño pero sonrió levemente de todos modos.
-Okaay… -dijo alargando el “okay” y fijándose en la lista.-Eh… que tenía que hacer? –dijo el profesor más para sí mismo que para la clase. Los alumnos se quedaron callados, si el profesor no tenía ni idea, como carajo esperaba que los alumnos la tuvieran? –Ah, sí. Eh… denle la bienvenida a un compañero nuevo…
-Compañera. –oyeron una voz atrás.
-Eh, sí, compañera. –Noah, no parecía tan seguro de lo que estaba haciendo. –Eh… -se fijó en la lista. –Jenny… Jenny? –Dudó en el nombre. Leyó la lista nuevamente. –Jenny Martínez. Dónde está?
Una chica pelirroja alzó la mano y sonrió tímidamente. –Acá. –Tenía una voz dulce, suave. Tenía pecas y ojos claros. Dientes y sonrisa pequeña, pero alta estatura.
-Bueno, bienvenida, Jenny… -dijo Noah
Y ahí sí la pelirroja sonrió, era la envidia de varias chicas, ya que el profesor la había nombrado tantas veces. –Eh… -continuó Noah. –Nada, chicos, esta clase es de Literatura. Estaría muy bueno que se interesen en la lectura... o de última vemos la película si es que esta disponible. El punto es que vamos a trabajar con libros. Les gustan, buenísimo, todo okay. No les gustan? Miren la película. No está la película?... Fuck you, no sé, o lean el libro.
La clase rió sonoramente.
Luego de la breve introducción el profesor comenzó a hablar de nuevo. -Me gusta trabajar en equipos la mayoría de las veces, y como son pares está perfecto. Pongánse de a dos, y acuerdense de que esas van a ser sus parejas de por vida en este año, okay?
La clase rió nuevamente, y se empezaron a poner en parejas, arrastrando los bancos ruidosamente, creando una cacofonía de sonidos francamente espantosa. -No me importa con quien estén, siempre y cuando entreguen el trabajo en tiempo y forma, obviamente. Si hay problemas, no voy a tener ningun incoveniente en separarlos y hacerlos trabajar solos... o mejor aún ponerlos con alguien a quien odien luego de conocerlos un poco más -El profesor Bordeaux guiño a sus alumnos con una clase y encanto maléfico que de no haber sido una casi amenaza para que se comportaran habría sido atractivo.
Casi todos los estudiantes ya en pareja, Peter dejó su mochila en el banco para reservarle el asiento a su novia, una vez que terminó el movimiento de bancos, sillas y estudiantes, el profesor Noah sonrió. –Todos tienen compañero?
Una mano saltó hacia arriba. –Yo no tengo compañero. –dijo Jenny, la alumna nueva poniéndose colorada cuando toda la clase volteó hacia el fondo de la clase para ver quien hablaba.
-Ehh, okay… Alguien le falta pareja? -llamó a la clase.
-Peter vos no tenés pareja, sé con Jenny. –dijo Euge, ofreció Euge.
-Ehh, no gracias, estoy con Lali. -dijo Peter, resueltamente.
-Peter, dale no jodas, Lali no viene hoy. Sé con Jenny. -le dijo Euge, en un susurró bastante fuerte, no sea cosa que Jenny, que estaba arrastrando su banco para sentarse al lado de Peter oyera.
-Boluda, venga Lali o no, soy con ella. -Básicamente lo decía porque no podía confiar en que Mariana mantenga una nota aceptable siendo sola en esta materia. En equipo Peter la podía ayudar a que se ponga las pilas y que mejore en la materia.
-Fa, boluda, tremendo inmaduro, que te cambia ser con Lali o con la nueva? -Tanteó Nico, cansándose un poco de la actitud de Peter.
-Okey, amiga, Sentate nomás. –dijo Peter sarcástico, a Jenny, que lo miró, poniendo los ojos en blanco, mietras se sentaba al lado de él.
-Ahh…
-Bueno, chicos, el trabajo que vamos a hacer es del libro… -Leyó la tapa. –Cumbres Borrascosas. Básicamente es una historia de amor, pero es más complicada y es distinta a las demás de la época. Es un romance entre dos villanos. Heathcliff, el personaje principal, es un hombre que raya en lo maléfico, o sea, es malo, para ponerlo simple, y Catherine, bueno ella es el egoísmo personificado. Cathy es ambiciosa, quiere todo y quiere que todo sea a su manera. Los dos son manipuladores, sin moral, y espectacularmente, estas dos personas, se enamoran completamente. Lo que demuestra que todas las historias cliché de amor, de que personas sólo puras de alma y corazón se enamoran es irreal y trillado, y francamente aburrido, si lo pensamos bien...
La clase escuchó atentamente. El profesor tenía una forma de hablar muy cautivadora. Podría estar hablando de un documental de como crece el pasto y sería interesante con ése tono de voz particular.
-Quiero que lean del capítulo uno al cinco, y para la próxima clase quiero que éstas preguntas que voy a copiar estén respondidas, okay?
Noah a continuación de su monólogo, comenzó a copiar unas cuantas preguntas y luego se sentó en su escritorio al frente de la clase y comenzó a leer el mismo libro que los estudiantes.
De repente la puerta del salón se abre de repente y entra Lali, piel pálida, pelo recogido en un moño desorganizado, corbata revoleada y suelta en el cuello, camisa remangada, y pollera escocesa al revés. Tenía puesto el maquillaje de anoche y estaba todo medio borroneado por la almohada. Una de dos, o estaba llegando tarde o acababa de tener sexo en un ropero. En este caso era la primera opción. Obviamente, duh. La clase la miró perpleja.
-Perdón que llegué tarde. –dijo ella. Miró a Peter como pidiendo perdón y Euge largó una risotada que fue evidente de acá a la China. –Perdón, soy Mariana Espósito, no me ponga llegada tarde en el primer día, profesor, en serio, me van a matar.
El profesor la miró arqueando una ceja. -Obviamente llegada tarde vas a tener. Como te perdiste la mitad de la clase, qué te parece si te sentás en ése banco -señaló al primer banco más cercano a su escritorio. -y te explicó más o menos de que va la cosa. Tenés el libro?
-No. -respondió Lali inmediatamente, puteando en ruso, porque, cómo carajo se puede ser TAN irresponsable? Es el primer día, boluda, ponete media pila.
-Entonces te presto el mio. -El profesor indicó a Lali su asiento, y se acercó para por lo pronto, ponerla al día con lo que habían dado hasta recién. Lali lo escuchó pacientemente, y atentamente, no se podía distraer, porque esa lección era solo para ella. Luego de la explicación, Lali estrechó la mano, como pidiéndole el libro al profesor. -Me lo das? -pidió alzando las cejas.
-Solo por hoy, Espósito. La próxima clase te quiero con libro, en hora y sentada en primera fila atenta, quedo claro?
Lali quedó perpleja, cuántos años le llevaba este tipo? Parecía de veinticinco. -Cuántos años tenés? -Se le escapó, no fue intencional.
El profesor la miró seriamente, y suspiró. -Treinta, por?
-Por nada... - lo que en verdad quería decir era: “Porque parecés de cinco a dos años mayor que yo, boludo, no te copes con el papel de profe.”
-Okay, ponete a leer, Espósito. -dijo el profesor Noah con una sonrisa.
---
-Sos una hija de puta boluda, estuviste a centímetros de la boca de ese caño de profesor! –dijo Eugenia saliendo de clase caminando con Lali.
-Lo sé, lo sé. –dijo Lali sobrada. –Cuántos años le das?
-Quiero decir veintisiete porque suena más joven y eso me da más posibilidades para estar con él.
-Tus posibilidades son nulas. Tiene treinta. –dijo Lali, contenta de tener más información que Euge del profesor sexy.
-Tus posibilidades son tan nulas como las mías, tarada.
-Eh?
-Además del tema de la edad está el tema que las dos estamos de novias.
Lali se sintió avergonzada, se re había olvidado de eso. –Dah, no me había olvidado, cómo me voy a olvidar de mi novio?
-Já, te re olvidaste. No sé cómo siguen juntos. Quieren cosas distintas en niveles completamente distintos.
-Los opuestos se atraen, Eugenia, además nos re amamos, no tiene nada que ver la personalidad en eso.
-No sé cómo no lo cagaste todavía. –dijo ignorando el comentario de su amiga.
-Por?
-Por las diferencias.
-Qué diferencias? Ok, tengo que admitir que hay algunos… factores que hacen que la relación sea complicada, pero los superamos bastante bien.
-Sus padres prácticamente te ofrecieron plata para que lo dejes.
Lali trató de ser optimista. –Pero no la acepté…
-Obvio que te ama, te parece que soportaría tu paquete de problemas y aventuras si no lo hiciera?
Lali la miró incrédula. –De qué carajo estás hablando?
-Lali -Euge la miró paciente -, era tan necesario salir ayer de noche? Se quedó re preocupado y hoy cuando le dije que estabas tarde se re quemó.
-Lo que le preocupa es que él se va a ir a la universidad cuando termine las clases y yo me voy a ir a la mierda. Quiere que vayamos a estudiar juntos allá y le preocupan mis notas.
-Boluda… Como que tiene razón. Siquiera tenés idea de que vas a hacer con tu vida?
-Obvio, me voy a ir a Ámsterdam primero.
-Lali no tenés ni idea. -Dijo Euge mirándola seria. Luego frunció el ceño y largó una risa. -Ni plata, para empezar...
-Nadie tiene idea, creen tener idea. Boluda, la vida es corta, vos sabés lo que querés hacer? -Lali abrió los ojos como para dar a entender su punto. -Y la plata es fácil de conseguir. Mi padre algo me va a dar... y luego... no sé, veré que hago...
-Nico y yo vamos a irnos a vivir juntos a Buenos Aires, alquilar un depto y estudiar allá. -contestó Eugenia la primera interrogante de su amiga.
Lali suspiró. –Ése no es el punto, el punto es que Peter me está hartando demasiado, siento como me juzga cada vez que digo algo con lo que no está de acuerdo, o hago algo que desaprueba.
-Te das cuenta como empezamos hablando y vos estabas todo “Peter me ama… superamos nuestras diferencias…” y ahora te estás quejando mal?
Lali se quedó en blanco, debía admitir que su amiga estaba en lo correcto. En sus sueños. –Ninguna relación es perfecta, siempre van a haber diferencias y peleas. Eso es lo que la hace sana.
Euge suspiró.
-Lali, están juntos hace dos años, entre idas y vueltas, él sólo tuvo ojos para vos. Prácticamente te alaba, y están bastante serios… Si Peter estuvo con vos por dos años y aguantan hasta que termine el año… no me sorprendería si el año que viene ya está pensando en casamiento. –señaló el cuarto dedo de la mano izquierda de Lali.
-Me estás cargando? Tenemos diescisiete, y ninguno de los dos venimos de familias aristocráticas… -dijo Lali mirando su mano.
-Sí… vos sabés que Peter es ese tipo de persona… O sea… lo único que quiere es un amor tranquilo, estudiar con vos en la universidad, luego casarse y después…bueno no te tengo que decir, no?
-Cómo sabés esto? Peter en serio está pensando en proponerme casamiento cuando termine el año?
-Lo escuché hablar con Nico.
-Boluda, es cualquiera, Peter me conoce, sabe que no pienso ir a la universidad cuando termine el liceo. Ya hablamos de esto miles de veces.
-Lo hablaron o vos hablaste?
-Lo hablamos. –le dijo Lali. –Ok, sabés qué? Estamos bárbaros, en serio.
-Como digas.
-Te digo que estamos bien. –dijo Lali rotundamente.
---
-Me matás, no lo puedo creer que vos también tengas en mente irte a estudiar a Estados Unidos… tienen un sistema de calificaciones impecable.
-Seee, o sea, me encantaría pero mi novia se quiere ir a Europa… tipo de mochilera. –La pelirroja arrugó la nariz para expresar su desagrado. –Pero no sé, falta un año todavía y hay tiempo, no?
-Sí… hay cierto tiempo, pero el futuro no espera a nadie, no? Digo, estás cosas toman tiempo pensarlas, no podés saltar a la más mínima chance, no?
-Es exactamente lo que yo pienso! Hay que meditar, considerar bien. O sea, no digo que haya que pensar TODO, pero las cosas importantes valen la pena pensarlas, darles tiempo, no?
-Totalmente. -Concluyó Jenny. -Qué suerte que hicimos todo esto en clase, nos re adelantamos con Literatura, no?
-Sí, mal. -Dijo Peter y la colorada le sonrió y al ella retirarse del salón vacío, miró para atrás. Por un momento, sus ojos claros cautivaron a Peter, y le regaló una sonrisa de costado a la chica.
Al toque sintió una culpa abrumadora. Se tuvo que sentar dos segundos y el corazón se le paró. No... Peter conocía esta sensación. La conocía perfectamente y sólo le había pasado una vez en toda su vida. Cuando conoció a Lali. Por supuesto, no era igual, con Lali le pasó en el momento en que la vio. Con esta chica la tuvo en cuanto la miró a los ojos.
Y lo estresó, porque... por primera vez en mucho tiempo, no había ningun drama con Lali. No había terceros en discordia, tenían sus problemas, sí, qué pareja no los tiene? Pero estaban estables. Sin ningun tipo de drama adolescente. Es más, ya estaban casi predestinados a tener problemas adultos. Y ahora le tenía que venir este... deseo de pasar un rato más con esta chica de rulos color fuego?
Por primera vez no hay ningún drama, todo está…bien. Tenía sus amigos, era el chico más popular de todo el campus, era el último año y tenía a Lali. Pero quería todo eso? Realmente quería a Lali y quería ser el chico perfecto?
Capaz se había convencido de que quería a Lali porque ella siempre fue como…deseable? Sí, es muy deseable y es muy linda y es…es todo es muy fuerte... cada emoción con Lali es intensificada. Desde una caricia hasta un cumplido, con Lali es todo mucho más grande de lo que realmente es. Con todos sus defectos la quiere, y mucho. Pero últimamente, sentía que…que llevaba dos años con una misma chica. Entre idas y vueltas siempre había estado prendado con Lali. Cortaban, volvían, se peleaban, se amigaban, chapaban y se odiaban y amaban. Pero siempre fue Lali. Y ahora, era el último año.
El último año, carajo.
Y qué había ganado? Había realmente valido la pena pelearla tanto, para haber llegado a un punto en el que ni siquiera podía decir con certeza de que Lali valía la pena?
Peter negó con la cabeza, trantando de sacarse estos pensamientos de la cabeza. Estaba estresado. Todo esto era mucho para él... era el último año, y era su última oportunidad para entrar en una buena universidad y estaba simplemente estresado... con mucho en su plato...
Lali entró al salón vacío unos momentos después con una sonrisa en la cara y se inclinó para besarlo. Peter aceptó el beso de buena gana, los labios de Lali siempre habían sido fuente de consuelo, pero esta vez sólo sentía el gloss de frutos rojos en sus labios… Y la miró, realmente la miró. Tenía una cara que le hacía reír, todo el maquillaje de la noche anterior borroneado en sus mejillas y ojos... y sin embargo, Lali no se disculpaba con nadie por eso. Era... era especialmente Lali, no se disculpaba con nadie por ser como ella es. Pero se llevó un shock cuando se inclinó a besarla, esperando sentir a Lali en su boca y al terminar el beso: No… no sentía nada más. Se separó y la miró. Estaba feliz, contenta. Y por más que quisiera que todo fuera de su manera... simplemente querían cosas distintas, y al parecer él quería a alguien distinta ahora. Pero decidió dejar de lado esos sentimientos y centrarse en su novia.
-Peter, tenemos dos horas libres porque faltó la de Historia. Querés venir un poco a mi cuarto vacío y seguimos lo que empezamos anoche? –Y ahí estaba de nuevo, Lali básicamente le estaba ofreciendo sexo en su cuarto por dos horas y el no sentía nada.
-Quedé con los chicos. –Dijo rápido. –Chau. –Sin besarla agarró su mochila y salió disparado por la puerta. Lali se quedó parada ahí, en el medio del salón, tratando de decifrar la actitud de su novio.
--
Cuando el horario escolar termina, decide volver a pensar en Lali. Como luego de que rechazó lo que ofrecía en el salón de Literatura la evitó todo el día. No podía distraerse. Era el primer día del año. Simplemente estos sentimientos NO podían estar surgiendo ahora. Y usualmente su mente se ponía en marcha cuando veía a Lali, entonces decidió evitar esos sentimientos al evitar a la fuente de todo pensamiento: Lali. No quería hacerla sentir mal, realmente era lo último que quería, odiaba ver esa mirada rota que le daba cuando pensaba que había hecho algo mal…capaz ése había sido un error de él. Siempre le echaba la culpa a ella y ella, teniendo un complejo de culpa, tomaba toda la responsabilidad. Debería pararla y hacerse cargo de sus errores, pero así es más fácil. Él está limpio, y sabe que es egoísta pensar así, pero no le importa.
Está caminando por los pasillos cuando vislumbra en uno de los salones una cabellera colorada y rizada. Como si se tratara de un imán es atraído hacia ese salón y queda parado en el umbral de la puerta, viéndola mientras escribe muy concentrada. Está sola y él esta solo.
-Hola. –Saluda él. Ella levanta la cabeza, y lo mira. Instantáneamente le regala una sonrisa de oreja a oreja y se levanta de su silla y camina hacia el. Lo saluda con un beso de prepo en la mejilla. Peter decide que le encanta.
-Hola… Jenny, no? -Se hace el interesante. Siempre funciona.
-Sí! –responde entusiasta. –Te acordaste mi nombre. –dice con ternura.
-Imposible olvidarlo. –le asegura él. Y ella sonríe nuevamente. -Hablando eso, noté tu ausencia en la clase de Historia de recién...
Ella sonríe otra vez. –No me inscribí a esa, Peter…
-Por? –pregunta.
-Hay una razón por la quieras que me inscriba? -pregunta ella con una sonrisa.
-Pasar tiempo conmigo no es suficiente? –dice y finge estar realmente ofendido. Ella se ríe y él nota una risa ligera saliendo de sus labios finos, labios finos y elegantes.
-No sólo pasaría tiempo con vos… -contesta ella. –No está ahí tu grupo entero de amigos? Junto con tu… novia? –dice y teme la reacción del chico que le gusta.
-Sí, pero no estamos haciendo nada malo, soy sólo un amigo invitando a su muy linda amiga a que se una a mi clase preferida.
-Es tu clase preferida? –sonríen los dos.
-Sos pésima cambiando de tema, colorada.
-Colorada?
-Ya tenés un nickname por Peter Lanzani, podés morir tranquila. –Ella se ruboriza y él siente un nudo inexplicable en el estómago.
Peter no se da cuenta de todo el rato que pasa simplemente charlando con Jenny, recién se dan cuenta de que pasaron dos horas y está oscureciendo. Mira su reloj y ve que ya casi son las siete y media de la noche. Deciden irse a comer algo juntos. Como amigos.
Se sientan en la cafetería del colegio juntos, los dos comparten una pizza margarita, con tomate y rúccula y empiezan a hablar de nuevo. Peter ya no se siente aburrido. Empieza a llegar la gente y Peter ve a Nicolás, Simón y a Gastón que lo saludan y lo miran extraño, Jenny los saluda con su siempre presente sonrisa y los invita a sentarse, pero ellos, cordialmente niegan.
Luego justo cuando él y Jenny terminaron de comer y se están por ir, se tropiezan con Eugenia, que busca a Lali por todas partes. Y su expresión de preocupación absoluta deja a Peter algo sorprendido.
-Peter qué carajo hacés acá? Viste a Lali? –se calma momentáneamente para ver la situación ante sus ojos, con quién está Peter y el modo que el pasa su brazo por la cintura de ella. Su mente se aclara y decide que este no es el momento para hacer un escandalo. Es momento de buscar a Lali –Peter vení conmigo, tenemos que buscar a Lali. –Peter la mira con ojos grandes y abiertos. No entiende porque Euge está tan neurótica ni qué pueda estar pasando que sea de tanta urgencia.
-Euge, calmate un toque, y explicame, qué pasó?… -pregunta simplemente Peter. –Todos notaron de acá a la China la expresión levemente celosa de Jenny, que se alejó un toque de al lado de Peter.
-Peter no encuentro a Lali, es importante esto. -Eugenia decide ignorar la situación presente y enfocarse en lo importante ahora. Que es Lali. Y DÓNDE está Lali. Y por qué NO APARECE Lali?
Peter se levanta de la mesa, y agarra la mano de Euge.
En ese instante llega Lali, con una expresión devastada en el rostro, hablando por celular con alguien más y tratándo de que las lágrimas que se mueren por caer y mojar sus mejillas no lo hagan. Lali corta la llamada de celular bruscamente y Euge se acerca a ella con siguiendola.

Lali mira a Eugenia y con ojos brillosos de lágrimas, le implora. -Sacame de acá. -Pide con voz leve como un suspiro. -Sacame de acá, Eugenia, por favor.
-Lali, amiga, ey… -Euge trató de hablarle. –Lali, mirame y decime que pasó.
-Sacame de acá -dijo con la voz quebrada. Peter y Euge la agarraron de las manos y la llevaron a su habitación, donde la sentaron en la cama y Lali finalmente se dejó quebrar y llorar y largar todo. –La encontraron… -Lali empezó a respirar entrecortadamente y se aferró a Euge, ella la agarra y le pasa el brazo por el hombro, mirándola sufrir y sufriendo ella también. –La… la encontraron… muer-…muerta. Muerta, la encontraron muerta. –Logró decir finalmente. Eso fue suficiente como para que Peter saliera de su trance y se aferre a Lali como si su vida dependiera de ella.

Al parecer el drama había vuelto... tanto que se había quejado.

Y había vuelto para quedarse.

--------------------------------------------------------------

Okay, sinceramente no esperaba esto, pero esta historia la tengo hace bastante sentada en mi escritorio y luego de editarla un poco, pensé, "Por qué no subirla?"

No puedo decir que siento el mismo amor por estos personajes como el que sentí hace un tiempo cuando la escribí, pero necesito distraerme un poco de la vida y esto siempre ayudó.

Dije que era posible que volviera a esto y acá estoy. Beso enorme.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

HOLA!!!... y Chau.




Hola... hace muchísimo que no entro acá. Primero que nada, me quiero disculpar por hacerlas esperar. Lamento decirles que no tengo ninguna excusa que valga la pena.. ningun problema familiar, ni de salud, ni de... nada. Que en fin, es bueno, no?

El punto es que no tengo inspiracion, siento que ultimamente ya pase por toda la etapa teen angels y estoy madurando en otros intereses, otra musica, varias otras series... Perdí completamente TODA mi fé en Laliter, chicas... enfrentemoslo, Peter Lanzani con la de Violeta? En serio??? Boludo, no... Just NO. Y fijense lo perdida que estoy, me enteré de esto HOY. Así de poco es el interés que tengo en las vidas de Peter y Lali.

Han sido meses movidos. Se acuerdan que me iba a mudar a Inglaterra? El plan ese se fue a la mierda y ahora mismo me encuentro en Nueva York. Es un sueñoooo, esta ciudad me completa. Me competa y nunca me sentí más en casa y más segura de mi misma, de mi cuerpo, de mi alma y de mi ser como en NYC. Realmente, es increíble. Siento que acá te podés expresar como quieras sea en arte, como en literatura como en...Todo. Chicas es mi lugar. Lo encontré. Estoy contenta por eso. Extraño mucho a mis amigos pero siento que estoy en otro nivel. Además de no tener tiempo, tengo inspiración completamente bloqueada para Laliter.
Uno esperaría que estando en un ciudad llena de artistas y una ciudad que en sí es una obra de arte, una se inspiraría. Pero la inspiración es una cosa que va y viene, y ultimamente estoy re inspirada, pero no para esta novela. Siento que estoy madurando y eso me pone triste y contenta a la vez. Tengo tiempo para enfocarme en cosas que realmente quiero hacer y casi no tengo tiempo libre. Pero estoy feliz. Me siento adulta.

 Siento que esta historia que creé en mi mente hace como ya un año está perdida para siempre en las profundidades de mi cerebro. Si quieren saber como se desarrolla en mi mente y como termina, mandenme un mail a ithinkwonderful@gmail.com
Les voy a contar todo lo que necesitan saber si no pueden más de curiosidad. Un beso enorme, y gracias por tomarse un tiempo para leer estas historias, que realmente significan muchísimo para mí. En serio.

Igual, nunca se sabe puede que algun dia me vuelva la inspiracion para terminar esta historia.

GRACIAS. -pAz.

martes, 24 de septiembre de 2013

TWITTER

QUIERO YAAAA SUS TWITTERS, ME HICE UNOO!!!, Ta, me re emocione, ok? Ahi me pueden preguntar lo que quieran y yo pregunto y nada, se supone que asi se conecta la gente.

EL TWITTER ES @escribiendoapaz copian y pegan esa cuenta en twitter, y las lleva directo a mi twitter... Dah. Bueno nada, pongan sus cuentas asi las sigo, no?

sábado, 14 de septiembre de 2013

Opuesta Atracción Capítulo 36

Oh god, nada, medio decepcionada porque hay re poquitos comentarios? Probablemente sea porque soy una boluda que no sube más rápido los capítulo. Nada, estoy re aburrida, elijan un tema de qué hablar en los comentarios o algo (o alguien a quien criticar, seamos sinceros, criticar es lo más ;) y me sumo!)

Nada, aca está el capítulo!

------------------------------------------------------------------------------------------------------------




----
Lali notó contenta que a medida que pasaban los días,  Lucas estaba cada vez mejor. Lo veía a las mañanas, cuando lo levantaba todos los días a las siete y veinticinco, porque Lucas era insoportablemente puntual, que sonreía cuando dormía. También babeaba cuando dormía, pero ella leyó en algún lado que si babeas cuando dormís quiere decir que dormiste bien, así que lo deja pasar.
La rutina oficial es, levantarse, darse una ducha, arreglarse con el atuendo para la oficina, despertar a Lucas y desayunar charlando. Lali tenía que confesar que pensó que este verano iba a ser un embole, pero… se la estaban pasando bien ellos dos, y ocasionalmente cuando venían los amigos de Peter, Nico y Agus a comer al depto.
Esa mañana al levantarse, Lali encontró a Lu cocinándole el desayuno y le vino un extraño deja-vu de otro chico que le había cocinado el desayuno. Sonrió.
-Madrugando?
-No hay otra. –contestó Lucas, sonriendo.
-Qué estás haciendo? –preguntó Lali curiosa.
-Nada. –contestó simplemente.
-La última vez que dijiste eso terminé con el pelo rubio platinado y raíces morochas. Más te vale que no hagas nada que me lo deje violeta.
-Okay, Mar, ya entendí que no agradeces el cambio de look, creí que ibas a ser más receptiva cuando veas que te preparé un desayuno.
-Volvés a cocinar? –preguntó Lali con la cara iluminada.
-Vuelvo a cocinar. –La cosa es que Lucas era, bueno, es un cocinero excepcional. –Estoy pensando en ir a una escuela de chef o algo. Me gusta. Relaja.
-Creo que es lo mejor que dijiste desde que llegaste. Cómo vas a pagarla? –preguntó curiosa Lali mordiendo una tostada con manteca y mermelada de frutilla. Su favorita.
-Conseguí otro laburo, Mar. –dijo, con una pinta de orgullo en su voz. –De miércoles a domingo soy mesero en Flo por las noches. Pagan bien.
-Si sabré yo… -dijo Lali irónica. –Pagan muy bien. Pero te echan por nada. –comentó.
-Bueno, no importa, no pienso enemistarme con Dolores Oviedo muy pronto. –comentó entregándole un café a Lali y sorbiendo el suyo propio luego de hacerlo.
-Lu, enserio estoy contenta por vos. Orgullosa. –dijo ella sonriendo. –Excepto porque me dejaste el pelo color Barbie, volviste a ser mi mejor amigo.
-Tenía que hacerlo, tenía.
-Callate.  –dijo Lali mirándolo seria.
-Te queda bien! –insistió por quincuagésima vez.
Y era verdad, el moño que portaba con el cabello atado le favorecía. Junto con la camisa celeste y la pollera de oficina corta beige justo diez centímetros sobre las rodillas y los pies adornados con unas sandalias trenzadas de cuero sintético. Lucía… adulta.
-Callate. –repitió.
-Te hago un cumplido, boluda. –dijo sonriendo.
-Qué hora es? –preguntó ella con preocupación. La charla se había extendido demasiado.
-Ocho y cinco. –contestó él mirando el reloj. –Te llevo?
Lali lo miró extrañada. –En qué me llevás? –preguntó alzando una ceja.
Él sonrió. –En mi auto.
-Qué auto? –inquirió ella preocupada. –Lucas, qué auto? Cómo carajo conseguiste un auto si no te para entrar a la escuela de cocina?
-Te podés calmar? Digamos que estoy haciendo las paces con mis padres?
-Cuando? No me separé de vos ni un momento. –dijo ella interrogativa.
-Lali, la noche que saliste a romper la noche con tus amigotes famosos. –contestó él riendo. No podía creer que Lali Espósito se junté con esa gente. Le caían sorprendentemente bien, pero ni a palos era la gente que pensabas que se relacionaban con Mar.
-No salí a romper la noche! –se defendió ella. –No salgo a romper la noche yo! Fuimos a la casa de Agustín, había gente y música! Eso no es romper la noche!
-No tiene nada de malo romper la noche.
-No es romper la noche. Romper la noche es definición de que salí, tomé hasta el agua de los floreros y terminé con dos tipos en mi cama y posiblemente una mujer. No. Salí. A. Romper. La. Noche, Lucas. –dijo explicita.
Él rió. –Ok, Mar, lo que digas, saliste. Punto, no te tenés que explicar.
-Ok, sí salí, pero fue hace dos semanas, ta? Punto final.
-Siempre la última palabra, Mar.
-No importa eso, cómo es que estás haciendo las paces con tus padres?
-A qué te referís?
-Cómo pasaste de ser el hijo drogadicto al que echaron de la casa a ser el hijo al que le prestan el auto sin miedo a que te escapes y te tires por una zanja. –dijo Lali, entrando y saliendo del baño, con el cepillo de dientes en la boca y a espuma por toda la boca.
Lucas rió. –Con tiempo. Paciencia. –respondió paciente. –No sé, me pasé por ahí, me encontré a mi viejo sentado y tuvimos una charla… Nada. –dijo encogiéndose de hombros, quitándole importancia.
-Lucas qué decís? Cómo qué nada? Es importante! Hoy… escuchá, hoy vos y yo salimos, y hacemos algo, te debo una salida, salir los dos como amigos.
-Qué celebramos?
-Que somos amigos de vuelta, idiota. –replicó Lali secándose la boca y poniéndose una brillo labial. –Lu, me tengo que ir, cuidate, sí? Nos vemos hoy de tarde y hacemos algo.
-Andá, Mar. Chau. –Lali salió por la puerta apurada, pelo rubio teñido corriendo detrás de ella.
--
Lali llegó a la oficina literalmente cuatro minutos antes que María del Cerro. Y gracias a Buddha, o el universo o lo que sea, porque nadie, absolutamente nadie quiere llegar tarde bajo el ojo de María.
Saludó a Jazmín el escritorio de adelante y sonrió. Jazmín no le dio ni bola, estaba demasiado ocupada en su celular o con su computadora o con lo que sea que se haya distraído.
-Lali! –gritó de la nada su compañera.
-Ya te dije hola. –comentó Lali mientras se ponía a hacer su trabajo, no era nada del otro mundo solo rellenar formularios, responder llamados. Cosas así.
-No, boluda, no es eso, acabo de leer en Gossip.com que Pablo Martínez está enfermo, pobre! Decís que venga hoy a trabajar?
-Cuando vas a dejar de mirar esas páginas, enserio.
-Nunca, mirá acá hay un video que una entrevista que dio Peter Lanzani ayer de noche desde la gala Chrysallis! No sé si sabías pero soy re fan de Peter Lanzani, también.
Lali sonrió. –Miremos ése video. –dijo ella.
-Bueno, vení acá. –Lali se acercó a su escritorio, justo cuando ella hizo click en la computadora. –La verdad que es un caño, Lali, mirá lo que es, vos lo viste?
-Claro que sí. –dijo Lali con una pinta de orgullo en su voz.
-Yo soy re tranquila con los famosos, osea, tipo, podría no ser tan fan girl, pero boluda, yo veo a Lanzani, y me le tiró encima.
-Nah… -dijo Lali moviendo la cabeza en un gesto de negación.
-Sí, boluda, posta, me le tiró encima y le doy el beso de su vida.
-No. –dijo Lali alzando las cejas. –No. –repitió.
-Ay! Descubrí tu celebrity crush!
-Peter Lanzani no es mi amor platónico. –dijo ella. Se refrenó de decir que Peter Lanzani era su novio. No quería que la gente la empezara a tratar diferente, y francamente… tenía miedo de que no le creyeran… Ok, era estúpido ok? Pero no tenía ganas de que la gente se enterara completamente de que ella era la novia, ya perdería su privacidad y eso era algo que no estaba dispuesto a perder.
-Sí…Lali admitilo, te gusta.
-Me encanta, pero insisto, no es mi celebrity crush.
-Le encanta. –dijo Jazmín.
-Prefiero que le encante el trabajo en vez de ver videos de famosos. –murmuró María del Cerro entrando en toda su gloria y sexy aura.
Lali corrió inmediatamente a su escritorio. –Perdón, no va a volver a pasar, Mery.
La diva alzó las cejas. –Eso espero. –Se dio la vuelta pero giró así de la nada. –Gorda, no te va el rubio. –le dijo a Lali, con… pena, preocupación?
Lali suspiró y sonrió. –Es una larga historia. –dijo a modo de explicación.
-Eso espero. –su celular sonó y dejó de hablar. –María. –dijo a modo de saludo.
Lali y Jaz la miraron en toda su gloria. Era imponente. Su altura, su actitud. Su actitud, más que nada. Era… como si fuera de la realeza.
-No me importa si te estás muriendo de varicela, para qué creés que existe el maquillaje? –Lali y Jaz la miraron nuevamente. –No me importa. –repitió. –Te quiero acá en… -miró su reloj. –Exactamente diecisiete minutos, me rehúso a esperarte más de veinte minutos, Pablo. Te tomás lo más fuerte que tengas, y te quiero parado en el set, maquillado, vestido y peinado para hacer las fotos, quedó claro? –Sonrió complacida, casi dulce. –Me alegro, gor, nos vemos.
Se fue caminando con el aura real que traía y dejó la recepción sola, exceptuando a Jaz y a Lali.
-Listo, quiero ser como ella cuando sea grande. –dijo Jazmín mirándola alejarse. –Esa chica… se puede morir en paz.
-Te parece feliz?
-A quién le importa ser feliz con ese lomo, Lali? Probablemente le vendió al diablo su alma por ese cuerpo y estoy segura de que no se arrepiente de la decisión.
-Viajaba ella. –murmuró Lali riendo.
-Lo digo enserio! –dijo Jazmín riendo.
Se pusieron a trabajar en silencio, de vez en cuando conversando de algún que otra tema, cuando fueron interrumpidas nuevamente. Esta vez por el sexy, vulnerable y tímido Pablo Martínez.
Francamente, Pablo había visto mejores días. El flaco era un desastre. Nariz y ojos rojos, ojeras, pelo negro azabache despeinado, ojos verdes claros llorosos, caminaba cansado, con un aire de tristeza en su persona que te daban ganas de escribir un poema sólo para tratar de capturar un ápice de la tristeza del chico.
-Pablo? Estás bien? –preguntó Jazmín con preocupación.
-Eh… -se volteó y habló con voz ronca y cansada. –Eh… Sí… más o menos.
-Mejorate. –Jaz le ofreció una sonrisa empática. –Mery te está esperando hace un rato. Está furiosa.
-Gracias, Jaz. –dijo Pablo luciendo medio muerto. Como si lo acabara de pisar un camión. Como si no hubiera dormido en tres días. Sin haber tomado cafeína.
-Pará. Pablo no podés irte a trabajar así. –dijo Lali. –Siquiera tomaste una aspirina o algo?
-Ehh…
-Voy a tomar eso como un no. –dijo Lali buscando frenéticamente algo en su bolso. Extendió su mano hacia él. –Tomate esto, a menos que quiera morirte a media sesión.
Pablo le ofreció una sonrisa triste. –Eh…Muchas gracias, Lali. –dijo tímidamente.
-No hay problema, apurate que te esperan.
Se fue caminando como pudo y Lali y Jaz lo miraron irse.
-Hay algo sobre ese chico… algo. –dijo Jazmín pensativa.
-Posta, no sé qué tiene que cada vez que lo veo tengo ganas de abrazarlo y decirle que no se va a morir hoy. –Jazmín rió luego de que Lali terminara de hablar.
-No, enserio te digo! –le dijo Lali. –Tiene algo… me da… no sé. No sé cómo explicarte tampoco.
-Bueno, a mí, para empezar, cada vez que lo veo enfermo o no, me dan ganas de atarlo a una cama y hacer toda clase de cosas.
-Dios, dejá de hablar, boluda, porque voy a empezar a vomitar.
-Me podrías culpar, Lali?
Lali la miró pensativa por unos segundos. Luego, muy seria dijo. –No. No te pueda culpar.
--
Lali suspiró. Se suponía que Lucas la tendría que haber pasado a buscar por la oficina hace veinte minutos. No atendía su celular, no contestaba los mensajes… Si no daba señales de vida en diez minutos se tomaba un bondi a casa.
Su celular sonó de repente. –Hola? Lucas, te estoy esperando hace horas!
-Pará exagerada, estoy retrasado sólo por unos minutos. –contestó al otro lado de la línea.
-Cuando venís? Me siento como una nena a la que se olvidaron de venir a buscar. –se rió Lali.
Lucas rió con ella. –Sobre eso… mirá, me surgió algo, tengo que cancelar nuestros planes para hoy de noche también, Mar.
-Cómo? –preguntó ella. –Qué pasó?
-Nada importante… -contestó él evasivo.
-Tiene que ser importante para que le canceles a tu mejor amiga. –replicó ella.
-Bueno, es importante, pero no es de tu incumbencia.
-Cóm- comenzó a decir, pero fue interrumpida. -
-Me tengo que ir. –dijo abruptamente. –Nos vemos mañana.
-Pero no tengo nadie que me lleve y me dejaste sin planes para hoy de noche! –le gritó al teléfono. –Buenísimo! –exclamó, pero fue de nada, Lucas ya había cortado.
-Lali…? –una voz llamó a sus espaldas, sonaba dubitativa. Ella se volteó para ver a Pablo, colorado en las mejillas y sonriendo levemente.
-Hola. –saludó ella. –Te sentís mejor, me alegro. –sonrió.
-Eh… sí. Te… te quería agradecer… -Lali alzó las cejas expectante. –Por… por la pastilla? Gracias. –dijo incómodo.
-De nada, Pablo. –respondió ella.
-Sin querer… escuché la conversación, no es que ande escuchando las conversaciones ajenas, pero ta… -se puso rojo nuevamente.
-Sí? –preguntó Lali y realmente tuvo que hacer un esfuerzo para no reírse de lo tierno que era.
-Nada… eh, si precisás que alguien te lleve a algún lado, yo ya terminé acá por hoy… te llevo. –ofreció tímidamente.
Lali le sonrió. –Lo apreciaría mucho.
Se quedó mirándola, y sonriendo. Tildado. Lali alzó las cejas, esperando algún movimiento de su parte. –Pablo? –preguntó ella, moviendo la mano en frente de sus ojos, esperando alguna reacción de él.
-Ah! –Se puso colorado, otra vez, sí. –Eh… el auto.
Se subieron al auto y Lali notó que Pablo, se relajó un poco más. –Estás bien? –preguntó Lali.
-Sí. –dijo Pablo. –Por qué lo preguntás?
Lali suspiró y lo miró. Consideró preguntarle qué le pasaba, por qué estaba tan alerta constantemente, y ése nerviosismo que tenía encima. –No. Por preguntar. Seguís teniendo a Carla Bruni ahí? –señaló la radio.
-Sí! –dijo, y estuvo medio sobre excitado. –Sí, la tengo ahí. Sin falta.
Lali le sonrió tranquilizadoramente. –Qué memoria que tengo.
-No fue hace tanto que estuviste acá. –dijo él y Lali notó que empezaba a relajarse.
-Unas semanas. –contestó ella. –Ey… Pablo, tenés planes para hoy de noche? –Pablo la miró sorprendido. –Si querés podés venir a casa y vemos unas películas, te va?
-Me re va –dijo sonriente. Continúa manejando en silencio por varios minutos y Lali siente la necesidad de llenar ese silencio con palabras, aunque sea palabras vacías.
-Me re dás como el chico que le gustan las películas, estoy en lo correcto?
-Eh… Me gustan las películas. –contestó bastante serio.
-Qué películas? –preguntó Lali sonriendo. –
-Cualquier película en general. –contesta. –Por qué… por qué me invitaste? –pregunta abruptamente. –A mí. Por qué me invitaste a mí?
Lali no entiende qué le pasó para que sea tan inseguro e socialmente incómodo a este chico. –Por qué no, Pablo? –responde con calma.
-Por qué no estás con tus amigos? –empieza a cuestionar nervioso. Lali nota que su frente empieza a perlar de sudor y comienza a frenar al estacionar en frente de su edificio. –Por qué de la nada me decidiste invitar a mí a ver películas con vos? Te mandó él? Esto está arreglado, no? –Sus acciones se tornan frenéticas, rayando en violentas.
-Qué estás diciendo? –responde Lali alzando la voz.
Pablo la mira. –Por qué no estás una noche en pleno verano, saliendo con tu novio o con tus amigas, por qué estás conmigo? Quiero saber si te mandó él a que me hagas compañía. –replica con vos dura, sudor en la frente, y ojos brillantes.
Lali lo mira atónita. Quiere hablar pero no le salen las palabras. –No sé qué decir a eso. –sinceramente, no tiene palabras.
-Con razón! Actuás bien, dejame decirte… -comienza a jadear y a respirar entrecortadamente. Lali lo mira fijamente, sin saber qué hacer o decir. Pablo saca un inhalador de su bolsillo y comienza a aspirar. Termina y la vuelve a mirar. Ésta vez habla con la voz cortada y nerviosa. Lucía dolido. –Qué seguís haciendo acá? Si fueras cualquier otra ya te hubieras ido.
Lali lo sigue mirando fijamente y trata de no mostrar pena hacia este chico sufrido. –Pablo… -comienza a hablar muy despacio. –No sé de qué estás hablando. Te invité a casa… porque el idiota de mi mejor amigo me dejó plantada y te vi solo y me vi sola y pensé… que me caés bien para ser un modelo. –Ella sonrió reconfortándolo. –Y creo… mi primera impresión tuya… es de alguien muy solo. Es verdad? Y como me caés bien, y yo también me encuentro bastante sola últimamente, que estaría bueno estar solos juntos, no? Quiero ser tu amiga, no me mandó nadie. –Alzó las manos a ambos lados de su cuerpo simulando un arresto. –Lo prometo.
Él rió. –Perdón. Perdón por ser un paranoico, imbécil, idiota… -y la lista seguía, pero Lali lo interrumpió.
-No sé si sabés muy bien cómo funciona esto, pero los amigos se cuentan cosas… si te querés descargar conmigo sobre quien manda asuntos sobre tu vida… o simplemente cómo te sentís. Estoy acá.
Se llevó las manos a la cabeza y lo que acababa de hacer le cayó –Debés pensar que soy patético. –le dijo sin mirarla a los ojos.
-No! –dijo Lali, descubriéndole la cara y forzando a mirarla a los ojos. –No pienso eso, en serio.
-Y qué pensás? –le preguntó Pablo.
-Pienso que soy una persona que tiene mucho en su plato. –contestó ella, seria mirándolo fijamente. –Y que está desesperadamente buscando aprobación. –Pablo suspira y baja la mirada. –Innecesariamente buscando aprobación, no necesitás la aprobación de nadie. Tenés que hacer las cosas que vos querés hacer.
-Gracias. –responde él. –Perdón… de nuevo por… eso. –dice avergonzado. –Enserio, me siento horrible, me da vergüenza, Lali, perdón.
-No me tenés que pedir perdón… ahora qué decís si bajamos, pedimos un delivery, y te prometo que te dejo elegir el delivery que quieras, si querés comida china, la comemos, tailandesa, lo que quieras… Mirá que no es poca cosa que te deje elegir el delivery, no le dejo elegir el delivery a nadie…
Pablo sonríe genuinamente. Lali continúa hablando. –Y vemos unas películas y después… si querés me podés contar… tus problemas? No es que te esté presionando ni nada… pero si te hace bien.
-Estaría bien. –responde Pablo, calmado. Se baja del auto y Lali lo guía hacia adentro del edificio.
Mientras entran al depto, Lali no puede dejar de pensar que hay algo… hay algo que la inquieta de este chico, algo que hace que quiera ayudarlo y abrazarlo y resolverle todos sus problemas.

---

Es largo, no? QUIERO COMENTARIOS, QUE LOS COMENTARIOS ME INSPIRAN A ESCRIBIR MÁS.  

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hello...



Nada, hoy casi me viene un ataque porque creí que había perdido el Word, tipo el Micrsoft Word, que ta, ni idea que pasaba pero no se me habría y estaba re inspirada para escribir y el Word no abría!! Ta, me puse histérica, creo que me baje como ocho virus para la computadora por googlear "bajar office gratis", "bajar Microsoft word gratis"... Nada, resulta que tipo la boluda de mi hermana me desenchufó la computadora sin querer, la puteé de arriba para abajo, y cuando prendí la computadora me volvió a funcionar.

Escribí pila y creo que tengo tres mil palabras, pero estoy tipo re inspirada y quiero hacer un capítulo re largo, porque soy así de buena con la gente.

Nada, hoy fue un día re histérico, como les fue a ustedes? Mañana con suerte subo...

Ah, felices vacaciones. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Opuesta Atracción Capítulo 35

Ta, ni idea si les interesa, pero en los comentarios me aparecieron preguntas. No estoy en Inglaterra todavía, me voy el año que viene... Jaja. Subi mas temprano, no? Mejor ;)-----------------------------------------------------




--
Tardó en vestirse. A propósito. Sabía que probablemente iban a estar furiosas con él. Pero no le importó. Para empezar, ellas básicamente lo habían forzado a comprometerse a ir a la estúpida gala o caridad, o lo que sea qué fuere eso. Se vistió despacio entonces, y simple. Pantalones negros, camisa blanca, un poco abierta; pelo para atrás. Eso era nuevo. Se miró al espejo y por primera vez, se sintió un poco inseguro. Nunca le había pasado antes. Eso de necesitar aprobación para algo. No le gustaba.
Se sacó una foto, y sí, se sintió demasiado estúpido sacándose una foto a sí mismo. Antes se vivía sacando fotos pero… las circunstancias cambiaron y se sentía un boludo sacándose una foto a él mismo. Se la mandó a Lali con el mensaje “Te gusta el look Old Hollywood? Necesito una reseña, La. Una fiesta estúpida, te cuento mañana.” Se continuó peinando, se puso los zapatos y a los tres minutos le llegó una respuesta.
“Me encanta. Sos lindo. J” Se le hinchó el corazón. Porque… Lali no era de esas personas que regalaban cumplidos. Cuando lo hacía simplemente te daban ganas de saltar como una nenita en un parque a la que le habían regalado un helado. Sí. Esa reacción. Muy masculino, Peter.
Salió a la calurosa noche de Los Ángeles y sintió un escalofrío. Adrenalina. No supo bien por qué. Quizás porque hacía mucho que no salía? Se sintió más o menos bien. Se subió al auto y arrancó. La brisa marina y de noche era espectacular. De pronto se dio cuenta de que amaba  esta ciudad. Y realmente quería a Lali acá con él.  
Se fijó en el papelito que le habían dado las chicas. Vivían en un complejo de apartamentos, bastante, bastante lindo. No era como su apartamento en la playa… pero… no todos eran Peter Lanzani. Estaban esperándolo afuera. Con caras enojadas. Oriana, como siempre, atrevida, se subió al auto en el asiento delantero y Jenny en el de atrás. La pelirroja lucía decepcionada por varias razones.
-Peter, te das cuenta hace cuanto te estamos esperando? –lo incriminó Oriana.
-No. –replicó Pitt.
-Bueno, te digo, hace mucho.
-Ok, ni que fueran los Oscars, es cualquiera este evento, claramente tu agente no te informa bien. –dijo sólo por el placer de molestarla.
-Mi agente me informa re bien! –contestó ella, molesta.
-Sí, gorda, sí. –dijo Pitt, dándole la razón en tono irónico.
-Se dejan de pelear, por favor? Somos amigos, yendo a una gala, vamos a pasarla bien. –Peter puso los ojos en blanco. Las conocía hace un día se creían las mejores amigas? Okay…
-Sí, tenés razón, Jennu, la vamos a pasar re bien, primera gala de caridad, primera fiesta de famosos, pri…- Fue interrumpida por el celular de Peter que sonó estruendosamente.
Peter les hizo un gesto de que se callaran y contestó el celular, que empezó a sonar en todo el auto. Sí, tenía ése tipo de tecnología.  –Hola! –Saludó al altavoz.
-Boludo! –se oyó en todo el auto. –Peter qué hacés?
-Nico Riera! –dijo Peter sorprendido. –Boludo, vale llamar! El teléfono es de ida y vuelta!
-Jaja, a qué no sabés con quién estoy ahora y en dónde? –replicó Nico riendo, se oían voces a lo lejos y música.
-No, pero me dan ganas de irme para allá en este momento. –Peter se percató recién de Oriana y Jenny. No podían creer que Nico Riera, sí, él Nicolás Riera matador de zombies, alienígenas y malhechores, actor superestrella de acción esté teniendo una charla con él Peter Lanzani. Luego vió en las caras de las chicas un poco de celos, porque… supuestamente estaba diciendo que prefería irse ya y no ir a la gala con ellas, o qué?
-Boludo, bancá que pongo altavoz y escuchás a todos! Ey, callense, está Peter acá! Callense dije! –gritó. –La puta madre, no me hacen caso, Lali. –dijo Nico, no hablando a el teléfono.
-Está Lali ahí? La! –Peter seguía manejando y tuvo que frenar un toque, porque estaba prestando más atención a la conversación que al camino. –Banquen un toque que tengo que darle bola a esta llamada. La! –gritó. Oriana puso los ojos en blanco, pero Jenny continúo prestando aún más atención, la curiosidad completamente despierta.
-Ok, ta, callense, Agustín, vení para acá, no importa que se vayan, boludo, vení que está Peter! Vení te digo! –Peter se rió y las chicas en el auto sonrieron.
-Pasame con Lali, estúpido! –gritó Peter riendo.
-Prendé la cámara! –oyeron una voz femenina. –Nicolás bajame y prendé la cámara!
Por fin Peter pudo ver, a Lali, Nico y Agus. Estaban en el patio de la casa de éste último, era de noche y había unas pocas personas que se estaban yendo a lo lejos.
-La qué hacés ahí? –preguntó Peter, acabo de hablar con vos hace una hora.
-La pasamos a buscar. –contestó Nico con simpleza. Peter alzó su celular para verlos mejor, Oriana y Jenny estaban calladas, pero no menos atentas.
-Sí, boludo, se la extrañaba.
-Me alegro –dijo Peter. Sonrió a Lali.
-Pará! –dijo Nico. –Pará, pará, vos viste lo que es esto? –agarró un mechón de pelo de Lali y lo alargó. Casi platinado. –Vos ves esto, Peter? –Se empezó a reír estruendosamente y Lali se cubrió la cara con las manos. –Esto es épico. É-pico. Nah.
-Callate! –le dijo Lali entre risas. –Casi no salgo de la casa, Nicolás me tuvo que cargar todos los pisos en escaleras! –dijo ella.
-Estás divina. –dijo Pitt.
-Hola! –Y sí, tenía que pasar que Oriana se largó a saludar. –No nos presentaron, soy Oriana.
-Ah, sos del programa? –dijo Lali.
-Sí. –contestó Ori, orgullosa.
-Peter presentanos, quedamos hartos maleducados, no que a ellos les importe, pero a mí sí! –dijo Lali, pegándole a Agustín y Nicolás en joda.
Peter suspiró. –Te acordás la gala que te conté que tengo que ir?
-A la que estamos llegando tarde! –dijo Oriana, medio en broma, ocultando el odio a dicha situación que alargaba la tardanza.
Jenny estaba sentada en el asiento de atrás, medio tímida. –Bueno, no importa –dijo Peter. –Ellos, ta son Nicolás Riera y Agustín Sierra, ya los conocen, son mis mejores amigos, ellas son Oriana y Jenny, del elenco. –Se saludaron, y saludaron a Jenny, que no la habían visto antes, la cámara del iPhone de Peter la enfocó. –Ella es Lali Espósito, mi novia. –dijo él orgulloso. Lali les sonrió. –Ori y Jenny, Lali. –Las chicas le sonrieron.
-Ay! Es re linda, Peter! –dijo Oriana. Dah, obvio. Y luego pensó, tipo, que comentario más desubicado, porque, por qué carajo iba a necesitar la aprobación de Oriana, tipo, no le necesitaba ni la quería, Dios, que mina más fuera de lugar.
Lali rió estruendosamente. –Peter, me cae re bien tu compañera nueva! –dijo Lali con humor. Oriana rió.
-Sí, pero no dijo nada que yo no me haya dado cuenta antes así que no cuenta, no?
-Y esa amigos, es la transición de Lanzani mujeriego a Lanzani de Lali. –dijo Nico bromeando.
-Callate, no se burlen de él –dijo Lali.
-Ahhh! –La jodieron.
-Chicos? –dijo Jenny, refiriéndose a todos en grupo. –Peter como que nos tenemos que ir, no? Ya de por sí estamos tarde, no?
-Deberíamos –dijo Oriana.
-Pero podemos quedarnos a hablar un ratito más, no? –Peter notó lo divertidos que estaban sus amigos y su novia.
-Peter la gala empezó hace una hora, ya nos perdimos las entrevistas de la prensa.
-Entonces todo va a ser una pérdida, por qué no mejor no vamos? –Peter trató de zafar de la situación.
-Peter… es que yo tenía muchas ganas de ir… -Jenny puso una cara muy triste. Peter sintió un poco de lástima.
-No se diga más. Pitt, ey, nos hablamos mañana sí o sí, ok? Te quiero, amor.
-Y yo te amo, La, chau.
--
Caminaron, siendo fotografiados, por una alfombra morada. No roja, porque no era la alfombra roja. Era la gala del momento, qué más. Peter vio a varios amigos, amigos famosos, por supuesto, y Oriana y Jenny venían atrás, contentas de haber logrado entrar finalmente en este mundo exclusivo.
-Peter! –Se dio vuelta despacio, poniendo su cara de confusión para las cámaras, oía gritos de fanáticos, los clicks de las cámaras y sentía la presencia de Ori y Jenny detrás de él. –Peter Lanzani. –una entrevistadora lo llamó.
-Hola. –saludó a la cámara.
-Cómo te está tratando el regreso a la televisión? –pregunta, poniéndole el micrófono en la cara.
-Bien, recién hoy empezamos a grabar acá con Oriana y Jenny. –las saca en la conversación para atraer la atención a ellas y que no le hagan preguntas a él. Las chicas sonríen y comienzan a explicar todo lo que es “Aliados”, como les está gustando Los Ángeles, qué se siente ser tan joven y ser tan exitosas. Pará flaca, estás haciendo un show para la tele, no te copes, ok?
Los entrevistadores, eventualmente se aburren de las novatas, quieren los detalles jugosos de Peter Lanzani. Como todos.
-Peter, contanos de tus proyectos futuros. –Sonríe de costado él.
-Por ahora, mis proyectos incluyen “Aliados”, y creo que en el horizonte veo de volver a la pantalla grande.
-Cómo fue trabajar con Natalie Pérez más temprano en el año? La película fue un éxito pero nunca se supo muy bien cual era tu relación con la señorita Pérez.
-Natalie es una chica divina, pero no fuimos más que compañeros. Nos llevamos muy bien, igual.
-La seguís viendo? –pregunta la chica. Historia con Natalie? Enserio? Eso es del año pasado, gente.
-Oí que se mudó a  España, así que he tenido poco contacto con ella, pero buena gente.
-Novias? –pregunta otra periodista.
-Ya cambiamos de tema tan rápido? –pregunta Peter, tratando de ocultar el hecho de que se estén metiendo en su privacidad.
-Bueno, se sabe que estás afuera de la escena de fiesta y mujeres. No se te ve en mucho tiempo, qué nos podés decir?
-Estoy muy feliz en la relación en la que estoy, muchas gracias. –dijo cortante, ya queriéndose ir, serio.
-Qué nos podés contar de ella? –insistió por ahí otro periodista.
-No es de por acá. –ofrece, y obviamente no es suficiente para los periodistas, porque quieren seguir preguntando y metiéndose pero Peter se va y Oriana y Jenny lo siguen de cerca.
-Peter, tuvimos que habernos quedado más tiempo! –le recuerda Jenny.
-Nos quedamos suficiente, me estaban hartando. –responde, pasándose la mano por el pelo y posando para las fotos en frente de los banners de marcas. Promocionando.
Está posando sólo, pero Oriana y Jenny se acercan y se le cuelgan una en cada brazo y sonríen a las cámaras, que se vuelven locas. Los fans gritan y chillan y Peter decide que, ya que le debe su carrera a la gente (mentira, técnicamente su padre le compró los roles.) a lo mejor puede saludar a esas pobres chicas sin vida que su único propósito es seguirlo a donde sea que vaya. Se acerca a las rejas (porque no se puede estar cerca de estás locas sin una reja de por medio) y sonríe. –Hola chicas! –Obviamente la reacción que recibe es de locura…y probablemente de violación, sí, Peter piensa que no le gustaría estar en un callejón sin salida de noche y con esta gente.
-Peter Lanzani!!! –gritan a coro. –No lo puedo creer.
La pobre criatura empieza a llorar. Dios, mala idea, Peter. Al final uno trata de ser buena gente con sus fans y termina haciéndolas llorar (de emoción), pero igual. Qué gente rara.
Inmediatamente empieza a firmar autógrafos y remeras y objetos y frentes, incluso unos pechos. Pero bueno, no es nada si no un actor complaciente, así que lo hace.
Luego de varios autógrafos, fotos, incluso unos abrazos, porque es un tipo bueno por donde se lo mire, Jenny y Oriana lo traen adentro para la cena.
Una palabra. Un sentimiento. Embole.

--  

martes, 27 de agosto de 2013

Opuesta Atracción Capítulo 34

Creo que son tres mil palabras. PERDON. No puedo expresar lo agradecida que estoy de que no se hallan rendido en mi novela. Trate hacerlo muy largo. Lo mas largo que pude. Me tengo que ir. Special Thanks a Luli. Comenta pila y me pase por su blog. Escribe super bien. Beshos. 





--
Al llegar al departamento en donde se iba a quedar se alegró de saber que por fin, había conseguido un auto y su hospedaje en uno de los edificios más prestigiosos de L.A. estaba todo arreglado. Tenía comida, su ropa, sus cosas… No le faltaba nada. Decidió que se iba a tirar a dormir una siesta por un ratito.
El ratito duró tres horas y cuando se despertó eran como las siete de la tarde, o sea que en Buenos Aires serían las once de la noche, Lali debía de estar durmiendo. Peter se cocinó a si mismo un omelette (era un crack) y se tiró a dormir nuevamente.
Al despertarse, a las seis de la mañana para grabar, decidió que hacía mucho que no hablaba con Lali, y mejor la llamaba, porque… no es que lo hiciera quedar como un nene…pero extrañaba a su novia, ok? No es un asunto para reírse. Marcó su número y le contestó su novia, con un tono de voz impropio de ella.
-Hola? –contestó, su voz cansada, triste, sombría.
-Lali! Mi amor, cómo estás? –saludó el hablando muy fuerte.
-Pitt… baja la voz querés? Qué hacés, todo bien ahí?
-La, estás bien? –inquirió Peter confundido.
-Sí, sí, -dijo ella sin darle importancia. –Vos? Vos estás bien? Cómo está L.A.? –dijo Lali fingiendo entusiasmo.
-Bueno… es muy soleado, hay mucha más gente, la producción esta buenísima y ya conocí a los actores, que en realidad son medio amateurs, creo que soy el único pro ahí, pero todo bien. –Lali murmuraba ajá cada tanto. –Y nada, estoy quedándome en un apto que tiene una vista imponente al mar, mi amor, no sabés lo espectacular que es, imponente, me encantaría que estés acá conmigo… Se me ocurren cosas que podríamos hacer juntos… -terminó seductoramente.
-Ajá. Sí, emm, muy bueno, ok? Llamame más tarde, Pitt, realmente me tengo que ir ahora, te amo, sí? No lo olvides, chau. –Cortó.
Pitt se quedó con una sensación en el estómago que no pudo comprender, no sabía si definirlo como vacío o qué… pero lo dejaba inquieto e inseguro por primera vez en su vida. Y lo odiaba. 

O sea, básicamente le acababa de decir a su novia que no podía esperar hasta que estén juntos y hagan el amor y ella tipo “Ok…”. Cuando Peter Lanzani te decía que quería partirte al medio, vos no decías “Muy bueno”, vos te subías en el próximo avión y no usabas ropa interior por una semana. Así de simple.

Peter decidió dejar el tema estar, probablemente Lali estuviera cansada, con un largo día de trabajo por delante, al igual que él. Comió algo rápido y se subió a su auto, esta vez, Ricky le consiguió un Ferrari azul eléctrico, muy llamativo. Lali lo odiaría y… francamente, Peter también lo odiaba un poco, el color, por supuesto. El auto era un fuego, por sí solo. Decidió dar una vuelta en él e ir ya al set. Estaba llegando diez minutos tardes, pero al ser el actor estrella y el más imprescindible, podía darse el lujo.
Los Ángeles es fantástica, pensó Peter. El sol, el calor, la gente, las playas, palmeras, todo. Le re pintaba tirarse al agua. Capaz una vez que llegue a su depto hoy de tarde cruzaba a la playa. Llegó al set y al bajar del auto los periodistas lo acosaron hasta que logró entrar al estudio, listo para grabar.
-Sin comentarios. –dijo en general, para que dejen de molestarlo.
Pero… como si fuera a zafar de las entrevistas. Al entrar, Cris Morena lo saludó con una caluroso abrazo.
-Peter! Cómo andás? Escuchá, hay unos reporteros que vienen a hacer unas entrevistas, ya tienen todas con los chicos, pero naturalmente, vinieron acá por vos. Podrías ir allá con Ori y Jenny?
Peter la miró directamente a los ojos. –Preferiría que no, Cris. Sabemos bien que no me van a preguntar nada del show.
-Yo sé que odiás esto, pero sos el que está más acostumbrado a esto. Las chicas no tienen ni idea de qué hacer y les vendría muy bien un ejemplo a seguir.
-Yo? Ejemplo a seguir? –Cris sólo sonrió enigmáticamente y lo guío hacia donde estabas las chicas dando entrevistas. Los entrevistadores lucían aburridos, esperando al protagonista y las chicas no sabían qué hacer para entretenerlos.
-Peter! –Oriana Sabatini lo saludó como si lo conociera de toda la vida y todas las cámaras y personas voltearon para mirarlo. Oriana se levantó y lo arrastró básicamente al sillón en medio de él y Jenny. Ahora sí estaba interesante la cosa.
-Bueno, chicos, acá tenemos a Peter Lanzani. –dijo Oriana, osada como era ella.
-Hola Peter, soy Amelia, de TMZ. –se presentó la primera entrevistadora. –Oriana y Jenny nos estaban contando que todos son como una gran familia acá en Aliados.
Peter alzó las cejas. –Enserio? Yo acabo de llegar ayer recién. Cómo es esta familia? –Ori y Jenny lo miraron atónitas, se suponía que debía seguirles la corriente. No decir la verdad.
-Tonto! Siempre jode así. –Oriana lo abrazó de costado y Jenny la imitó.
-Parece que estás con muy buena compañía, Peter. Qué nos podés decir que tu vida amorosa? –Obvio, esta no era una entrevista de trabajo, esto era especialmente para que pendejas incogibles lean de su ídolo adolescente favorito.
-No estábamos hablando del programa? –Contestó Peter, evadiendo la pregunta. La entrevistadora rió.
-Seguís con tu novia de ya casi un año? –Jenny rió ante esa pregunta.
-Eh? –dijo Peter, confundido ante la risa de su compañera.
-Y esa risa? Qué está pasando en realidad en el set de Aliados, los fans están muertos de ganas de saber! –Peter estaba siendo filmado, abrazado a dos chicas, y no tenía ni idea de qué carajo hacer.


-Esa risa no es nada, o sí? –pregunta Peter. Decidió que mejor respondía con sinceridad. –La verdad, que ni idea como es el set de Aliados porque no grabé ni siquiera mi primera escena, mucho menos hice las fotos promocionales. Con mi novia, todo muy bien, y lo único que sé de estás dos señoritas es el nombre… Con permiso. –Se levantó y Oriana y Jenny fueron forzadas a soltarse del agarre que le tenían a Peter. Los periodistas chequeaban desesperadamente si habían captado lo que había dicho Peter Lanzani y sonreían triunfantemente al descubrir que sus cámaras habían captado todo lo que salió de la boca soñada de Lanzani.
-
Peter bufaba mientras se alejaba de los reporteros. Inmediatamente el crew de maquillaje y vestuario lo agarró y lo empezaron a transformar en Noah. Luego de eso, se tomó unas cuantas fotos y finalmente llegó la hora de grabar. Grabó toda la mañana, las primeras escenas fueron francamente interesantes de hacer. Todavía su interés amoroso en la novela no aparecía, pero se llamaba Venecia y tenía grandes sospechas, bah, no. Tenía grandes certezas de que ése era el papel de Jenny.
Su personaje hasta ahora había chapado con diecisiete chicas, una tras otra completamente dispuesta a hacer algo más que besarse al terminar la escena y dejarle, no muy sutilmente un papelito con su nombre y número en el bolsillo. Peter a la hora del almuerzo, nada disimuladamente, sacó todos los papelitos del bolsillo y los tiró en la basura del centró del comedor. Todas las chicas que le dieron los papelitos con los números ser dieron cuenta y lo miraron con la cara rota.

Peter les sonrió de costado e inmediatamente se distrajo porque Jenny se paró en frente de él para decirle algo. Algo que no supo que era porque a su vez se volvió a distraer por el sonido de su celular que vibraba y sonaba muy alto. Alzó un dedo para decirle a Jenny que cualquier cosa que ella tenga que decir, no importaba tanto para él porque tenía que atender esta llamada. Sí, todo eso en un gesto. La pelirroja asintió y se volvió a sentar. Peter oyó que le decía a Oriana algo así como… -No tenía ganas de hablar conmigo…

Peter sonrió. –Hola! –saludó alto. Capaz muy alto, porque todos en el comedor lo miraron extraño. Era Lali.

-Hola, Pitt! –Por fin, Lali estaba más normal esta vez. –Perdón que la última vez que hablamos estuve medio en otra. Ya estoy acá para me hablés y me cuentes lo que quieras hasta que mi oreja se me caiga. –Peter se rió. El sentimiento amargo que tuvo toda la mañana por la conversación fallida de antes con Lali se desvaneció.
-Igual me quedé re preocupado, La, te juro, creí que había pasado algo. Está todo bien por allá?
-Cosas de la vida. –dijo ella a modo de respuesta. –Ahora no es el mejor momento para contarte, estoy en la oficina. Vos, dónde andás?
-Yo también estoy laburando.
-Sí? Cuando sale al aire este programa? Tiene buen material? –preguntó Lali jodiendo.
-Ni idea, recién acabo de grabar las primeras escenas, y la verdad… me sorprendió, no es una mierda… enteramente. Bueno, lo único que no es una mierda es mi personaje, no quería admitirlo, ni ser egocéntrico pero si hay una razón por la cual tengas que ver el programa, soy yo, amor. Listo, lo dije. –Lali se estaba riendo a carcajadas y para Peter, era música para sus oídos.
-Te extraño. –murmuró ella en el teléfono. –No puedo esperar a que vengas, Pitt.
-Estás llorando? –dijo Peter con preocupación. –La?
-No! –dijo ella riendo. –No, no estoy llorando. María me mandó a hacerle un té raro de hierbas y creo que no son legales. Me estoy drogando más o menos con este olor, Peter… es inhumano. –Peter rió.
Peter no pudo evitar sacarse el sentimiento de que Lali lo estaba distrayendo. Había algo que le estaba ocultando. Era buena, cambiando de tema, para no contarle lo que de verdad le estaba pasando. Muy buena, le debía eso. –Sos divina, La, te tengo que dejar, me están llamando para grabar. Te amo, sí? Mandame un mensaje hoy con la hora a la que puedas conectarte a Skype y hablamos. Sí o sí, Espósito.
-Sí, yo también me tengo que ir, Peter. Te amo, ok? Nos hablamos hoy.
-Sí o sí. –le recordó él. –Beso, La.
-Chau. –Ella esperó para cortar, y él esperó a que ella cortara.
-Chau, La. –dijo él.
-Chau, Pitt. Cortá.
-Cortá vos. –replicó él. A lo lejos oyó que llamaban a todos a grabar. Oriana se acercó a él para decirle algo y él la ahuyentó con un gesto de la mano.
-Peter… -Advirtió Lali. –De verdad nos estamos convirtiendo en ése cliché de parejas? Cortemos el teléfono, dale.
-Sí, chau. Beso.
Beep. Llamada finalizada. Peter suspiró. Oriana se volvió a acercar a él, esta vez Jenny estaba con ella. –Llamada importante? –preguntó la morocha.
-Muy. –contestó Peter.
-Ah… era tu novia? –preguntó Jenny.
-Ajá. –dijo Peter, sonriente.
-Qué amor. –dijeron las dos a unísono.
-Tenemos una escena los dos juntos, Peter. –dijo Jenny emocionada.
-Sí? –preguntó Peter curioso.
-Sabés decir más de una palabra monosílaba, Peter? –preguntó Oriana un poco molesta, ocultandolo con una sonrisa falsa.
-Claro que sí. –dijo él.
-Ah… Bueno, estaba pensando que podríamos promocionar el show hoy yendo a este evento en Beverly Hills, va a haber mucha prensa. Obvio que estabas enterado, no Peter? –preguntó Ori.
-Sí… Chrisallys Ball, o algo así? Es una caridad, o una beneficencia, no?
-Sí! –dijo Oriana extasiada.
-Seee, no voy a ir a eso.  –dijo Peter. La sonrisa de Oriana, junto con la de Jenny se cayó.
-Por qué? –preguntó Jenny poniendo una trompita, como si fuera una nena.
-Porque… no tengo ganas? –respondió sádico.
-Peter, deberías ir. –insistió Oriana. –Como ya dije va a haber mucha prensa. Hay que promocionar el programa, y no es que esté siendo injusta con los demás chicos, pero, seamos francos. –Su voz se tornó en un susurro. –Nosotros tres somos la razón por la que este programa tiene pinta de triunfar. –Jenny asintió enfáticamente y Peter le clavó el visto.

Sinceramente, Ori? ÉL, él! Peter fucking Lanzani era la única razón por la que este programa de cuarta no se venía abajo. –Peter, Ori tiene razón, vamos los tres juntos. Esta es nuestra dirección. –Sacó del bolsillo una tarjeta que parecía que la tenía preparada hace días y se la puso en la mano a Peter. –Estamos viviendo juntas. –Jenny sonrió. Ori la imitó. –Pasanos a buscar hoy a las siete, y vamos juntos los tres, sí?
Las chicas se fueron antes de que Peter pudiera decir nada y se quedó mirando la tarjeta como un boludo. –Qué carajo? –dijo en voz alta.
-
El día terminó bastante rápido de ahí en más. Fue a su depto, se duchó y se conectó a Skype. Por suerte, Lali estaba conectada. La llamó y a los segundos contestó la llamada. La miró por la pantalla pixelada de la computadora y sintió deseos de tomarla en sus brazos y simplemente besarla hasta dejarla inconsciente. Seee, estaban a dos mil kilómetros de distancia. Medio imposible.
Lali estaba usando un short de jean rotoso y una musculosa negra. Tenía el pelo atado y… notó que coleta de pelo de Lali era… rubia. Se había teñido el pelo! Bueno, seguía siendo morocha en la mayoría del pelo, pero estaba rubia. Parecía molesta por alguna razón y Peter la miró con cara divertida.
-Ok. Qué te pasó de acá a dos días, quiero informe completo YA. –dijo Peter mirándola expectante.
-Ay, Peter! Qué lindo verte! –dijo ella, sonriendo.
-Informe! –contestó él riendo.
Ella suspiró. –Es largo. –advirtió.
-Tengo todo el tiempo del mundo. –Mentira, tenía que ir a buscar a Oriana y Jenny en una hora, pero valía la pena hacerlas esperar.
Lali se largó a explicar. Su rostro adquirió una expresión cansada. –Hace tres días… Peter hace tres  días, de noche, siento que me tocan la puerta. Me levanto, y a quien me encuentro hecho mierda, en el umbral de la puerta?
-A quién? –dice él preocupado.
-Volvió Lucas. Te acordás que sus padres lo echaron de la casa? Se fue a no sé dónde con los imbéciles de los amigos y cuando se quedó sin plata, volvió, los padres, obviamente los mandaron a la mierda y viene a mi casa. Pitt, lo tengo acá, dormido en el cuarto de Vico, no sé qué carajo hacer con él. Yo tengo que ir a trabajar y él esta… esta raro. No sé en que anda, ni con quien anda, pero no lo puedo dejar solo cuando más me necesita.
Peter exhaló frustrado. –Lali, es un flor de boludo! –se estaba empezando a enfurecer. –Lali, ese pibe tiene que rehabilitarse, estar hospitalizado.
-Ya sé. Pero no tengo ni idea de qué hacer. Igual, yo le dije que si se quiere quedar conmigo en mi casa, que busque laburo. Y nada, consiguió algo, no sé, creo que es guardavidas en la piscina pública o algo, el punto es que no es completamente inservible. Pero, igual. No te preocupes, igual, estoy manejando bien la situación.
Peter le sonrió, pero la sonrisa, no le llegó a los ojos. Decidió cambiar de tema. –Me explicás el look de rubia, por favor? Qué le pasó a la mayoría de tu pelo color chocolate que tanto amo, La? –dijo haciéndose el poético.
-Ay… -dijo cubriéndose la cara con las manos. –Me quiero matar. Esto sí es culpa de Lucas y lo voy a matar. Viste que se está acercando mi cumpleaños dieciocho? –Peter asintió. Tenía algo muy especial planeado para su cumpleaños. Pitt le sonrió y le indicó para que continuara. –Lu y yo teníamos una tradición, que… al parecer la seguimos teniendo… -agregó. –Y nada, me estoy bañando y agarró el producto para desenredar el pelo, y… el boludo éste parece que le puso una mezcla de agua oxigenada, con limón, con manzanilla y un producto que tiñe el pelo y lo quema más o menos. Una mezcla letal. –Lali se cubrió la cara con las manos. -Me fui a dormir, al día siguiente amanecí estúpida.
Peter rió fuerte. –No te rías! –lo retó Lali. –Peter, creo que lo dejé estéril de por vida con la patada en las bolas que le dí.
-Ésa es mi chica. –Eran tan tiernos que se chocaron la mano por la compu.
-Pero es horrible y lo peor de todo es que no me puedo cortar esto porque me va a quedar el pelo recontra corto. –dijo Lali riendo. –Entonces tengo que esperar a que me crezca.
-Nada que ver, el pelo corto te re favorecería.
-Nah… -dijo ella. –Te gusta?
-Te podrías teñir el pelo de rosado y me gustaría?
-Siempre quise tener el pelo rosado…
-Era joda!
-Ok, pero en otra realidad alternativa hay una Lali con el pelo rosado, te lo juro. Algún día quiero tener las agallas de teñirme el pelo de rosa.
-Seee, La, no va a pasar. –Dijo él riendo.
Hablaron de millones de cosas. Casi como los viejos tiempos, excepto que estas charlas usualmente se daban antes del sexo, o después del sexo. Y en muchos casos antes y después del sexo.  Se sentía tan bien estar conectado a Lali, aunque sea a través de una pantalla.
-Hablamos mañana? –preguntó ella.
-Eso no se pregunta, La. Obvio que hablamos mañana.
-Chau, Pitt. –dijo ella. –Te quiero.
-Yo también, y el rubio te queda hermoso. Me encanta.
-Entonces yo te amo.
-Más.
Lali le voló un beso y la llamada de Skype terminó. Peter suspiró. Eran las siete y cuarenta. Se iba a dormir, en ese instante cuando se acordó de un arregló hecho varias horas antes.
-La puta que las recontra parió! –gritó él a nadie en particular.
...